domingo, 18 de marzo de 2012

MADRID

Tan próximo, tan imperfecto, lo siento.
Anónimas personas. Imperecedera huella,
garbosos, insumisos, naturales,
punta de esperanza.
En las calles, ni rienda ni afán.
Se ciñen a su libertad,
confines a la solidaridad.
Un paraje de transito
y velocidad tempestuosa,
aquí manos que se entrelazan
o esperpentos que bostezan.
aquí clanes de áureas mariposas,
o grotescas tribus urbanas.
Aquí hondo el sentimiento
o esbirros de la insensibilidad.
Habito, esfuerzo, amor,
acto de fe, tiempo de utopia,
calor, puente a la eternidad,
dentro de una ciudad
llamada Madrid.
Hay mirlos atezados,
perros que aúllan a la Luna,
bares con cadáveres
bramando su terca verdad.
Y otra veces no encuentras
ni principio ni final,
ni va contigo, ni siquiera va,
se disuelve en la contaminación,
cediendo al sarcasmo,
al dolor o al sollozo.
Comprendo que se extravíen
en palabras, en ideas, en conceptos,
conexión de fértiles humanos,
apurando un abrazo,
embriagados de mar.
Escuchando a sus poetas
la vida afable transita.

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