lunes, 3 de enero de 2011

AÑOS RAPACES

Te amarrare
a mis entrañas
como motor
que de ánimo
en los momentos
de demora,
de demanda,
en operación
de subasta publica.
Con los puños enrabietados,
echare a correr
por entre la usura
de los créditos
no pagados.
Hemos perdido.
Los miserables
prestamistas han ganado,
en estos años rapaces.
Vivimos
a plena rueda,
de los desheredados,
como estrellas
que hace siglos
se extinguieron,
pero que aún
dan su último
incandescente resplandor.
Vivos muertos
con el candil
medio lleno de aceite,
congelados
en la osadía mundial.
Enumeramos
nuestros gestos
de solaridad,
viendo como se agranda
la insensibilidad.
Noches sin dormir,
abiertos los ojos
como volcanes
lunares.
¿Qué hacer?
¿Cuándo
la apatía del universo
echa raíces
en los pobres?
¿Cuándo
la perfecta tormenta
te aplasta?
Encadenarme
a ti, mujer,
resistiendo las embestidas
de la vida.
Desnudos
como al nacer,
esperando
otro milagro,
que nos corte
el cordón umbilical
de la carencia.
¡Pelearemos
a pecho descubierto!
No queda más
remedio que
seguir para adelante.
Vencidos venceremos.

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